El nacido en Hong Kong es de ofrecer shows muy extensos, de entre 2 y 3 horas, que incluyen distintas etapas que definen su capacidad de reinventarse durante la interpretación. Si no fuera así, no terminaría de expresar lo que pretende: entrega y esmero en el escenario.
Pese a que el dúo se reinventó, pues la muerte de Marie Fredriksson los había borrado de la escena musical, al frente de sus fanáticos hay una versión que funciona y que respeta el camino recorrido en la primera gran etapa de 10 álbumes y el reconocimiento generalizado.
Sticky Fingers regresa a Chile a presentarse en Santiago el próximo 19 de agosto. Conocida por su característica mezcla de rock psicodélico, reggae e indie soul, la banda australiana actuará en el Teatro Caupolicán.