Entrevista Morgan Myles y Mark Mackay: “La música cambia, pero las historias permanecen”
- Lukas Cruzat V.
- hace 4 días
- 3 Min. de lectura

All AccessCL | Miércoles 7 de enero 2026
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El debut de Country Road Sessions en Chile no solo marca un hito musical, sino también un encuentro cultural profundo entre dos tradiciones que dialogan desde la raíz: el country estadounidense y el rock blues chileno. Desde Nashville, cuna de historias cantadas, hasta Santiago, territorio de identidad y carácter, Morgan Myles y Mark Mackay asumen el desafío de convertirse en embajadores de esta fusión con respeto, autenticidad e integridad artística. En conversación, ambos reflexionan sobre el peso de representar un género histórico, la evolución de la música y el valor eterno de la composición honesta.
Morgan Myles y Mark Mackay
¿Qué significa para ustedes ser parte de este debut en Chile y convertirse en embajadores de esta fusión entre Nashville y Santiago?
Ambos nos sentimos profundamente honrados, pero también con una gran responsabilidad. Representar un género que tiene una historia tan larga implica ser fiel a su autenticidad, pero al mismo tiempo respetar la cultura que nos recibe. La idea es encontrarnos a mitad de camino: entender sus elementos musicales, unirlos con los nuestros y crear una mezcla honesta, donde la esencia de la narrativa —que es el corazón del country— se sienta auténtica tanto para Chile como para nosotros.
Nashville es una palabra enorme hoy en día. La ciudad cambia constantemente, la música también. Lo que representa Nashville está en movimiento, pero hay algo que no ha cambiado nunca: la creatividad y la composición. Y poder venir a un país tan hermoso como Chile, compartir la música que nos formó y que nos hizo enamorarnos de Nashville, es algo realmente especial.
¿Cómo entienden ustedes el espíritu del country más allá de una ciudad como Nashville?
Para mí, el country no es solo Nashville. Representa una ética, una forma de vida. Habla de familia, de trabajo duro, de orgullo por el lugar de donde vienes. Está profundamente ligado a la cultura del sur, al mundo rural, a la vida sencilla y honesta.
La cultura vaquera —o ecuestre— existe en todos los países, cada uno a su manera. Esos elementos universales están presentes en Chile también. Por eso creemos que las historias, la composición y el espíritu del country pueden alinearse naturalmente con otras culturas. Se trata de saber reconocer esos puntos en común y construir desde ahí.
¿Qué los entusiasma del cruce entre el country estadounidense y el rock blues chileno?
Mark y yo no somos artistas country tradicionales. No venimos directamente de la escuela más clásica, como la de Hank Williams. Nuestra música es una mezcla. Yo crecí escuchando blues y soul, artistas como Bonnie Raitt, Janis Joplin y Sheryl Crow. Mark, por su parte, viene del rock clásico y del mundo de los guitarristas.
Además, compartimos algo muy especial en esta gira: nuestro baterista, Andrés Silva, que es chileno. Él se ha convertido en parte de nuestra familia musical y fue quien tuvo la visión de que nuestra música podía conectar con el público chileno.
Chile tiene una cultura del rock muy fuerte. Y en la raíz de todo gran rock and roll están las grandes canciones, las buenas historias y la musicalidad. Esa base es la misma que sostiene al country. Sentimos que, de alguna forma, ambos queremos defender esa bandera.
¿Cómo ven la evolución del rock y su relación con el country actual?
Con el tiempo, el rock clásico, el blues y el soul en Estados Unidos se han ido transformando y hoy viven, en parte, dentro del country moderno. A diferencia de los años 90 o principios de los 2000, los géneros han cambiado muy rápido.
El rock, lamentablemente, está en una situación compleja en Estados Unidos: casi no existe en la radio. Sin embargo, muchos de sus elementos sobreviven dentro del country actual. Artistas como Jason Aldean, por ejemplo, tienen bandas que son prácticamente de rock. Es una mezcla constante.
Lo interesante de Chile es que han logrado mantener viva su escena rockera, y eso es algo admirable.
¿En qué momento creativo se encuentran hoy y cómo se refleja eso en este viaje a Chile?
Siento que toda mi vida es un momento creativo. Para mí, el proceso importa tanto como el resultado. Aún creo en hacer discos como se hacían antes: escribir muchas canciones, tomarse el tiempo necesario y cuidar la calidad.
Para mi último álbum escribimos cerca de 80 canciones en cinco meses y elegimos solo 12. Luego pasamos más de ocho meses produciendo el disco. No todos los artistas trabajan así hoy, pero para mí es importante mantener la integridad artística y poder estar orgullosa de lo que lanzo.
Quiero dormir tranquila sabiendo que hice las cosas bien. Un proceso creativo lleva al otro, y eso nos permite hoy estar tocando en escenarios increíbles y viviendo experiencias como este viaje a Chile, que sin duda también alimenta nuestra música.














