Wilco en Chile: La esperanza está en el sonido
- Lukas Cruzat V.
- 3 jun
- 2 Min. de lectura

Homero Ramírez | Martes 3 de Junio 2025
Fotografía: Sebastián Umaña
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Mientras Wilco exista, habrá espacio para sensaciones superiores, experiencias de salón, grandes canciones y mejores sonidos. En su segunda cita con Chile, una que tardó 9 años en materializarse, el sexteto de Chicago se mantuvo 130 minutos en el escenario del Teatro La Cúpula, 130 que fueron de inmersión y guitarras estruendosas que dominaron al par de miles de fanáticos que se tomaron en serio el desafío de cantar el concierto entero, saltar y dejarlo todo en el sur del Parque O’Higgins.

Es que quedó claro que Wilco tiene fans de verdad, de esos que hackearon su amplia discografía en búsqueda de las grandes canciones que son acompañadoras en vida y obra. Desde “Company in My Back”, con cientos de cervezas artesanales en la cancha del reducto, se manifestó la afinidad entre los presentes, y arrancó un karaoke sostenido que picó en punta en “Handshake Drugs”, “Whole Love”, “Hummingbird”, “Impossible Germany” y “Jesus, Etc.”, piezas indispensables para entender los porqués de estos maestros del rock alternativo, que van de la euforia a la calma sin escalas. Tal como el viaje de ida y vuelta entre la cautela y la revolución.


Nels Cline y Pat Sansone jugaron un papel clave en el desarrollo, con sus guitarras capaces de que la atención se centrara en su performance, pues mientras Jeff Tweedy y John Stirratt mezclaban sus voces tenues y penumbrosas, y conformaban una dupla que necesita de la otra, en cada extremo habían solos de Sansone ‘aliñados’ con una lap steel llena de capas sonoras envolventes. Cline es uno de los cien mejores guitarristas del mundo y con su perfil bajo y precisión a la hora de ejecutar sus notas lo ha dejado claro en Santiago. Sansone también agarraba el teclado mientras en la percusión Glenn Kotche y en la sintetización Mikael Jorgensen terminaban por redondear un producto sin igual que se fue en el country de “I Got You (At the End of the Century)” y la sicodelia de “A Shot in the Arm.

Wilco es un clásico. Es una banda profunda, experimental, virtuosa y de infinitas posibilidades progresivas. Con 30 años en la industria, inspira a tantos que escogieron creer que la esperanza está en el sonido.
















