top of page
  • Instagram
  • Youtube
  • Facebook
  • Twitter
  • LinkedIn
  • CORREO

Time Warp Chile 2023 o el techno estricto que refresca vidas - Day I

  • 6 may 2023
  • 3 Min. de lectura

Time Warp Chile 2023 o el techno estricto que refresca vidas - Day I

Por Homero Ramírez L. | Sábado 6 de mayo 2023



Ad portas de cumplir 30 años en el ruedo (1994), la joya alemana Time Warp volvió a Santiago para apoderarse del Expocenter del Espacio Riesco y convertirlo en un festival del techno más duro, que agotó entradas y respondió a la expectativa.


Ben Böhmer fue el primer número estelar. Y como buen alemán, ofreció un jugado set de texturas y emociones reservadas para el que valora la mezcla de lo sencillo con lo más exigente. El exitoso housero melódico recorrió lo progresivo de su propuesta a la vez que se entendió con las responsabilidades, que lo erigían como el único descolgado del techno -y el primer live set del evento- mientras la cancha se sumergía en una receta deep de la mano de un protagonista rebosante de sencillez y pasión: nunca dejó de interactuar y así se ganó el respeto absoluto.


Sin pausas, el dúo Bedouin escaló los niveles de temperatura hacia una altura superior, a sabiendas de que todo iba decantando rumbo a los platos principales. Tamer Malki nació en Jordania y Rami Abousabe en Egipto, por lo que si hay algo que caracteriza al par de productores con headquarters en los Estados Unidos es la capacidad de quemar reglas establecidas, fusionar raíces explotando sus posibilidades al ofrecer ecos orientales, saberse tan puntuales como pulcros en la ejecución y nadar desde la electrónica basal hasta los ribetes deep house que los han llevado por una década a publicar con Ultra, Circoloco y Sony además de contar con dos apariciones en BBC Radio 1 Essential Mix y participaciones en Coachella y Tomorrowland. Solo cuando el trabajo estaba completado brindaron los whiskies servidos al principio, lo que habla con claridas de que las desconcentraciones son para después.


Fruto del Estado de Palestina, Sama AbdulHadi no solo es una defensora de su pueblo, sino que una megaartista y representante del mismo en la industria del espectáculo. Sin guardarse nada, la nacida en Jordania, amante de Beirut y parisina por adopción para su empoderamiento creativo, sacudió a cada asistente con su techno de profundidades, potencia y feroz calidad industrial. Cuales gotas de lluvia en el pavimento, sus beats se conectaron con fanáticos y nuevos interesados en una gloria que no cree en estereotipos, que ha palpado el abuso de Israel en carne propia y que sueña con una Palestina libre mientras mueve perillas para mostrarle a todo mundo que Palestina vive y que pese a cada restricción tiene argumentos y personajes para avanzar desde las artes. Con una sonrisa que contagia, Sama adoró a los que bailaron detrás de ella, abrazó a la masa y ofició de ingrediente justo para el terremoto que se vendría en el cierre.


Exactamente a las 2 con 30 de la madrugada, Amelie Lens arrancó con un DJ set lleno de furia y euforia característica del alma de Vilvoorde, Bélgica, una reina del techno que se mueve en el acid, el minimal y la fiereza de quien sabe liderar el estilo alrededor del globo. El amor más puro: rendirse a la música.


En dos horas y monedas, la belga ofreció secuencias tan energéticas con puntos de ebullición marcados por lanzamientos de humo en dirección a la explanada y cambios de gráficos en las pantallas en un tono de ensoñación y descontrol. Salta de estados tan fácilmente que no hay techo en su crecimiento. Y baila en todo momento, haciendo uso de todo el espacio de tarima. Era tan punzante y vigoroso el ambiente generado que a ratos la fiesta se tornó una de saltos desenfrenados y serotonina acumulada. Cuando una gigante establece un mazo arrollador, es imposible no inclinarse al disfrute de quien habla con el sonido y pone la vanguardia por delante para ser tan estricta a la vez de lograr refrescar vidas. Historia pura escribiéndose en cada corto.

 
 
bottom of page