The Offspring en Chile: “El mejor show en muchos años”
- Lukas Cruzat V.
- 19 mar
- 2 Min. de lectura

Homero Ramírez | Miércoles 19 de marzo de 2025
Fotografías: Lotus y Eme
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Estaban radiantes los The Offspring. Plenos, espléndidos, impecables, espectaculares. Según su testimonio, ofrecían en Chile su mejor concierto en “muchos años”, mientras cada hit ponía a los 15.000 presentes a cantar todos los versos, en un hito que emocionaba en serio tanto a Dexter como a Noodles, que explotaron el Movistar Arena y no sabían cómo verbalizar el grado de agradecimiento frente a una audiencia realmente comprometida.

Pese a que era la gira del “Supercharged” (2024), apenas “Make It All Right” ofició de paréntesis para oír el presente del quinteto de Huntington Beach, porque la noche tenía para elegir entre puros ingredientes históricos y guiños por doquier, como espacio para “Hammerhead” por primera vez en este paso por Sudamérica. También del “Rise and Fall, Rage and Grace” (2008), y para abrir el encore, “You’re Gonna Go Far, Kid” demostró por qué se ha posicionado tan bien entre los clásicos a la hora de armar un setlist.

Con “All I Want”, el grito de la irrupción, empezaron los moshpits en una cancha que tenía oleaje y que nunca estuvo quieta. Nunca en la hora y 35 minutos de punk rock. “Kick Him When He’s Down” del “Ignition” (1992) fue la otra gran sorpresa de la jornada (¡no la tocaban desde 2018!) y al medley de jams del metal lo despeinó “Blitzkrieg Bop” (de los Ramones), una carta segura para que los contemporáneos de la época dorada de The Offspring den todavía un poquito más. Todd Morse, Jonah Nimoy y Brandon Pertzborn completaron un combinado superlativo.

Era una noche para quedar sin voz. Habían bengalas. Calaveras infladas, pelotas saltando, papel picado. Y una maratón de canciones que marcaron a miles, dícese “Come Out and Play”, “Want You Bad”, “Staring at the Sun”, “Hit That”, “Original Prankster”, “Why Don’t You Get a Job?”, “Pretty Fly (for a White Guy)”, “The Kids Aren’t Alright” y “Self Esteem”. Hasta la intro fue buena: cuestionario de The Offspring, animación y un videojuego con su música computarizada. Pasó de todo en “el mejor show en muchos años” y del escenario y del público se fueron con la cara llena de risa.
















