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The Gathering en Chile: La del sábado fue la noche más grande

hace 11 minutos
2 min de lectura

The Gathering en Chile

Homero Ramírez | Sábado 17 de octubre 2026

Fotografías: @lukascruzat



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En paralelo al final de la tríada de conciertos de BTS en Chile, ocurría algo significativo en el Santander Arena. The Gathering celebraba los 30 años del álbum Mandylion, con Anneke van Giersbergen de regreso en la voz principal y una banda tan inspirada como si fuera la primera vez.


Significativo e histórico, porque era el show más grande de la carrera de The Gathering, al menos actuando como número principal, sin contar los festivales. La banda neerlandesa no solo interpretó en su totalidad un disco que marcó a varias generaciones, sino que se devoró el recinto de Parque O’Higgins de principio a fin, en un concierto redondo de dos horas de duración.



Los hermanos René y Hans Rutten, Anneke van Giersbergen, Hugo Prinsen Geerligs, Remco Van Zandvoort y Jelmer Wiersma eligieron Chile para cerrar una gira muy exitosa, que los ha visto llenar prácticamente todos los escenarios donde se han presentado. Su presencia en el Santander Arena no es casualidad. Chile es un país que ha abrazado su música desde siempre, como bien recordó Anneke durante el show al evocar el concierto de 2004: «Una noche en la que todos cantaban, tal y como hoy», remarcó.



The Gathering ya había venido hace poco, en 2022, con Silje Wergeland como vocalista principal. Aquel concierto fue correcto y recorrió varios pasajes de una carrera gigantesca, pero la de este sábado fue una noche que quedará grabada para siempre en la memoria de los 15.000 asistentes que llegaron a un Santander Arena a tablero vuelto.


En este concierto hubo gráficas, un público fervoroso e incluso círculos en una cancha que no dejaba de agitarse, cual ola, en el centro de un verdadero coliseo que alentaba desde cada rincón, pidiendo más y mejores procesiones de una banda tan importante como sólida dentro de la escena del rock alternativo y progresivo.



Más que un recital, lo vivido el 17 de octubre fue una misa. Un ritual. Una forma de entender el rock y de dejarse llevar por esas melodías que nos han acompañado desde siempre, como las de «In Motion #1», «In Motion #2», «Leaves», «Strange Machines» y «Saturnine».


Era imposible salir de esa arena indiferente o poco conmovido: la entrega de The Gathering sobre el escenario fue plena. Anneke terminó bailando, saltando y riéndose con René al ver lo que estaba ocurriendo frente a sus ojos. Un colectivo completamente hipnotizado, coreando cada frase, sometido a los acordes.



Y sí, por público, la del sábado fue la noche más grande. Pero también porque el evento fue circular: no dejó espacio para deudas pendientes ni sensaciones encontradas. Fue grande, y fue la más grande, porque selló un compromiso eterno entre un territorio y un grupo de músicos que vienen de tan lejos y entran al escenario con Violeta Parra de fondo. Es que no solo conocen Chile, sino que también lo sienten. Y allá, al final del mundo, decidieron que esta iba a ser la noche más grande. Estaban dadas las condiciones, y en la próxima historia no tiene por qué haber solo un disco.

 
 
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