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Taylor Swift: Midnights o abrazar los momentos e inmortalizarlos


Taylor Swift: Midnights  | Allaccesscl | All Access Chile

Por Homero Ramírez | Lunes 24 de octubre de 2022



Taylor Swift es indiscutible. Ser indiferente a su música hoy es censurar una pieza fundamental del engranaje pop que avanza con los tiempos y fija su vista en eternizar su idea. Con “Midnights”, en su saludo a los dos dígitos pues es el décimo álbum de su discografía, no hace más que agregar himnos para un período de creatividad ilimitada.



La historia comienza en “Lavender Haze”, que aborda con palos al gossip su historia de amor con Joe Alwyn, quien coescribió “Sweet Nothing”, que tiene la pasta y calidad para superar al corto de igual nombre que Calvin Harris y Florence Welch llevan disfrutando por una década. La sutil tocada de oreja no es el único ‘guiño’ al DJ, pues “High Infidelity” está inspirada en el final de su historia juntos. A Alwyn le dedica “Mastermind”, en la que le admite que no fue casual, que lo buscó, que maquinó para estar con quien considera que es tan para ella como ella para él.



Taylor decidió que su megapartner Jack Antonoff iba a ser su media naranja en el proceso creativo. Escribieron prácticamente todo entre los dos, y el alma de Bleachers también grabó las guitarras, el piano eléctrico Wurlitzer, el mellotron y se encargó de la sintetización y la percusión, por lo que a diferencia de “folklore” y “Evermore”, Midnights suena atmosférico, electrónico, la voz casi siempre está manipulada para fluir con una instrumentación de ensoñación. Se impregnan, se vuelven uno solo. Experiencia inmersiva.



“Snow On the Beach”, el delicado dueto con Lana Del Rey, habla de enamorarse al mismo tiempo que se enamoran de uno. De esos amores improbables que podrían ‘caerse’ por las numerosas diferencias entre ambos pero que a la larga son los más consistentes. En un disco muy puro y sincero, Taylor se refiere a terminar un vínculo para enfocarse en su carrera (en “Midnight Rain”), a su ruta de inseguridades y ansiedades (como se conceptualiza en el single “Anti-Hero”), a buscar venganza (en “Vigilante Shit”), a ser poco valorado en una relación en decadencia (así se construyó “Bejeweled”), a reencantarse cuando la esperanza en amar no está tan activada (“Oh, I’m fallin’ in love, I thought the plane was goin’ down” se repite en “Labyrinth”) y al karma, en extenso, en “Karma”, pensamiento que hace un lustro nos tiene esperando por una titulada así. La “3 am edition” no incluye los ‘13-de-siempre’, sino que un alargue de 7 más con el sello de Aaron Dessner que tanto nos emocionó en la pandemia y que terminan de edificar una madrugada perfecta.



En cuanto a números, en su día de estreno la producción de TayTay se convirtió en la más vendida del año, en formato físico y digital, y todas las plataformas de streaming consignaron cifras récord. Es que lanza algo y los supera a todos. Se convirtió en una tradición. Y cinco álbumes en tres años dan cuenta de que cuando hay inspiración no se puede dejar al costado. Pregúntenle a los Beatles y su maratón en los 60. Ya nadie quiere perderse canción alguna de la por fin coronada reina de los 2000, que abraza los momentos y los inmortaliza.


Imperdibles: Lavender Haze, Question…?, Vigilante Shit, Sweet Nothing, The Great War, Bigger Than The Whole Sky y High Infidelity.



Homero Ramírez | Periodista de Allaccesscl | AllAccessChile


 
 
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