My Chemical Romance en Chile: Por qué The Black Parade será un concierto que hará historia
- Homero Ramírez
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Homero Ramírez | Martes 20 de enero 2026
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Dentro de la historia reciente de los megaconciertos en Chile, números como Bad Bunny, Stray Kids, System of a Down, Oasis y justamente My Chemical Romance coinciden en un punto determinante en la industria: las entradas se agotaron con muchos meses de antelación y el “culto” que se generó alrededor del o los shows culminó con experiencias para atesorar una vida. Lo que va a pasar el 28 y el 29 de enero entra en esa exacta lógica, con “Long Live The Black Parade” en el rol protagónico.
¿Por qué será histórico?
Gerard Way y elenco van a tocar por segunda vez “The Black Parade” (2006) en Chile, pero 18 años después de la primera… 13 tras la separación. Y 7 desde el regreso. Lo que se veía lejano es real.
Es, el Bicentenario de La Florida, el primer estadio de My Chemical Romance en Chile. Para 70.000 fanáticos, aproximadamente, por el doble soldout.
Pese a que todo gira alrededor de la atmósfera de The Black Parade, habrá tiempo de revisitar clásicos de talla mayor como “Helena” o “I’m Not Okay (I Promise)”.
Gerard Way, Ray Toro, Mikey Way y Frank Iero son parte del proyecto desde siempre, por lo que han experimentado cada etapa y, en partes iguales, entienden lo que deben hacer frente a una masa gigante que lleva años esperando esta cita.
My Chemical Romance es una banda que, con The Black Parade, saltó de la música alternativa al rock, conquistó públicos transversales, alcanzó sus esferas más altas y dejó de ser una banda de nicho para convertirse en un fenómeno capaz de liderar precisamente a ese segmento. MCR hoy cierra los festivales que en sus inicios abrió, y lo hace con la música de hace dos décadas.
Sus joyas todavía son atemporales. Y The Black Parade, una historia de un cáncer temporal, es aún crudo aunque recorre la veta de la supervivencia: quienes aprecian la obra y lo hicieron también el primer día sobrevivieron, saltaron de una generación a otra, mas no dejaron de emocionarse jamás con esas letras que están grabadas en su memoria eterna.
El tenor de las canciones supone melancolía por esos que se fueron, por vínculos que se edificaron en el peak y que todavía siguen sostenidos, pero también por los que quedaron atrás.
Los 2000 son los nuevos 2020. Definitivamente. Las fanaticadas crecen porque se renuevan, porque los más jóvenes también se quieren hacer parte: es investigar, mirar para atrás a los padres de tus referentes actuales y empaparse de lo extemporáneo para entender el valor de la música. Y que esta es circular.
Las grandes esperas suponen premios aún mayores… y entienden el final de ciertos escenarios que lucían imposibles. Pero y si vino Tool. Y blink-182… y AC/DC está en ruta. ¿Por qué no iba a volver My Chemical?













