Melissa Aldana en Chile: La virtuosidad al servicio del placer
- 17 feb
- 2 Min. de lectura

Homero Ramírez | Martes 17 de febrero 2026
Fotografías: Luis Marchant
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En compañía de Glenn Zaleski en piano, Pablo Menares en contrabajo y Kush Abadey en batería, la saxofonista chilena Melissa Aldana volvió a casa para ofrecer un concierto de jazz de una hora y media.

El show, completamente instrumental, fue un viaje sensorial de reconocimiento por las raíces, y de múltiples emociones, con atmósferas envolventes, largos espacios para la experimentación y la improvisación, y un sonido pulcro, franco, abierto, real.

Con una buena parte de las butacas ocupadas, en el Teatro Nescafé de las Artes se celebró “Filin” (2026), el estreno de Aldana de Blue Note Records (el sello de leyendas como Miles Davis), que se mueve entre el bolero y el jazz, una obra del filin cubano de los años 40, como bien explicó la artista cuando presentó a sus notables acompañantes. Sentimientos convertidos en secuencias sonoras de salón.

Por lo anterior, la cita del 16 de febrero en el corazón de Providencia fue disfrute puro, un encuentro muy íntimo en el que Aldana vendió su disco y prometió acompañar a los fans a la salida, con fotos y una palabra. Pese a la gran atención, se respiró un ambiente familiar y de entendidos.

Melissa Aldana y su muy aplaudido colectivo intentaron traducir con sonidos el idioma de la música. Es que a veces las palabras sobran, sobre todo cuando se puede nadar por el jazz y sentir esa virtuosidad al servicio del placer. De cortes extensos llenos de calidad, de una autora que triunfa afuera para luego celebrar el éxito adentro.









