Lollapalooza Chile - Day 3: La vida después de Tool
- Lukas Cruzat V.
- 24 mar
- 4 Min. de lectura

Homero Ramírez | Lunes 24 de marzo de 2025
Fotografías: @lukascruzat
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Se fue el decimotercer Lollapalooza Chile y con él se cumplió un sueño de decenas de miles: ver a Tool en vivo. La tercera jornada tuvo momentos para atesorar pero nada alcanza los ribetes de épica que la banda californiana es capaz de desbloquear al presentar su repertorio de selección.

El concierto de Turf en el stage de Cenco Malls fue una fiesta y las apariciones en pantalla de Milo J y el vocalista de Conociendo Rusia para las reversiones de “Pasos al costado” y “Magia blanca” acercó a los más jóvenes a su ya tan tradicional repertorio, que incluyó “Loco un poco” y “Yo no me quiero casar, ¿y usted?”, una declaración de principios para vivir el amor libre. Al fondo, en la carpa Smart Fit, Israel Vibration con Wiss a la cabeza ofreció un carnaval del reggae de raíz jamaicana con mucho esfuerzo físico de un vocalista que formó la banda en los setenta con miembros ya fallecidos que encontraron en la polio una reunión y el piso para hacer un camino que lleva cinco décadas.


Lucybell y Los Tres se encargaron de la dosis de rock chileno en los escenarios principales. Ambos números en sus parámetros pusieron al parque a corear éxitos que no hay chileno que se atreva a desconocer, y los liderados por Álvaro Henríquez hasta apostaron por un segmento de cuota. Era un día pintoresco y la tensión bajó a partir de que caían uno por uno sencillos que edificaron carreras tan primordiales, ejes para el desarrollo del rock nacional.


Inhaler y The Marías acompañaron el giro climático de un Lolla en solsticio que fue dos días súper caluroso y en el tercero despejó el camino para que irrumpiera el otoño y sus vicisitudes. Y cuando hay algo de frío en la realidad, y muchísimo en el horizonte a punto de producirse, estos sonidos renovados, pero nostálgicos desde su génesis, son súper necesarios.

Elijah Hewson, el hijo de Bono, por ratos permitía que su audiencia cerrara los ojos y se situara en Irlanda. En ese “Dublin in Ecstasy”. En tanto, los californianos con María Zardoya a la cabeza impartieron una magistral clase de pop psicodélico y encantamiento con sonidos de ensoñación y mantuvieron en estado de hipnosis a una multitud que fue a respetar y terminó ovacionando. Destacó “Otro atardecer”, su colaboración con Bad Bunny pero más indie que nunca. Y también “Cariño”, una caricia apropiada.

Saltar de Tate McRae a wave to earth fue, para el equipo de ALLACCESSCL, toda una sorpresa premium porque el primer show trajo consigo baile, sex appeal, intensidad en el tono de letras románticas y de todo lo complejo que supone el amor tóxico y las rupturas mientras el segundo fue una explosión de guitarras en un carnaval indie desatado por efectos distorsionados y cuerdas envolventes de capacidades atmosféricas. Como si fuese un aperitivo del plato de cierre de día y del evento global.
Ha pasado una década de 5 discos para Shawn Mendes y en LollaCL quedó demostrado que repertorio tenía de sobra un genio de rol protagónico que ha conquistado con clásicos como “Stitches” en versión acústica y guiños por doquier a Chile. Primero, hizo un medley de “Youth” en la compañía de MC Millaray en una versión spanglish que combinó la letra original con un grito de representatividad mapuche. Luego, llegó el turno de un snippet de “Gracias a la vida” de Violeta Parra y la disculpa por la confusión de Argentina, donde la interpretó pensando que era un tema local.

“There’s Nothing Holdin’ Me Back” calentó el asunto de entrada, “Treat You Better” y “Señorita” pusieron a la pista a cantar desgarrando sus gargantas, “Mercy” sonó distinto a su versión original: mejorada. En general, más coros, más guitarra y más alma. Shawn Mendes es mejor en vivo que en estudio. O sea, conserva una voz privilegiada, pero a aquello se le debe agregar su carisma, empatía por el territorio en el que está situado, y una preocupación admirable por los detalles. “If I Can’t Have You” y “In My Blood” destacaron en el final, alargado y con el show de cierre ya comenzado.

Es que Tool no iba a esperar a nadie y tenía que salir puntual a escena por toda esa masa que se movilizó a Cerrillos el domingo a ver bandas cuando la misión era una sola y tenía cuatro letras. Por lo mismo, justo a las 22:30 los acordes de “Jambi” se hicieron presentes y comenzó una procesión en la que primó la contemplación de un espectáculo nunca antes visto.

Lo inédito de la presencia de la banda californiana de rock progresivo, metal y sonidos alternativos en Chile le entregaba condimentos especiales a la cita, porque las últimas dos décadas cada confirmación de un festival traía consigo cientos de comentarios pidiéndolos. Hasta que la espera se hizo añicos y la realidad tocó la puerta. En una hora y 45 minutos de música tan compleja y matemática como del mayor peso cuantificable allí afuera, Maynard James Keenan, Adam Jones, Danny Carey y Justin Chancellor tiraron la casa por la ventana y mientras se sucedían los videos más raros en las pantallas, y con el bajo perfil marcado, el cuarteto se remitía a sonar cañón y a ejecutar con precisión cada nota.

Maynard siempre estuvo atrás. Al costado de Carey y prácticamente tapado, sin un foco pero escupiendo las frases que hicieron a su grupo uno de culto. “Pneuma”, el gesto de tocar “Parabola” en Santiago tras 5 años sin aparecer en sus tours, una versión más larga de “Schism” y el cierre a cargo de “Vicarious” terminaron por firmar una noche mágica, tocada por la varita, de esas que hacen preguntarte si hay algo más por delante. Algún pendiente. Y vaya que sí lo hay. Un universo completo. Chile cumplió su gran sueño musical. Tachó el pendiente definitivo. Así que hay vida después de Tool, y es una mejor.
















