Entrevista con Dry Cleaning: caminar por la ciudad con un amor secreto
- 2 mar
- 5 Min. de lectura

Fernanda Schell | Lunes 2 de marzo 2026
Síguenos en todas nuestras redes sociales como @allaccesscl
Hay discos que se escuchan y otros que se recorren, claro ejemplo de esto es “Secret Love”, el tercer álbum de Dry Cleaning, un disco que se puede disfrutar mientras se camina en la ciudad, acompañado por atardecer; con sus luces encendidas y sus sombras largas, con calles que parecen conocidas pero esconden algo nuevo en cada esquina. Es un trabajo donde la banda deja atrás cualquier impulso de urgencia y se permite habitar las canciones, expandirlas, hacerlas crecer hasta que duelan un poco.
Producido por Cate Le Bon, este trabajo transforma el estudio en un espacio de exploración emocional. Las estructuras están claras, pero lo que realmente importa es lo que vibra debajo: texturas que se superponen como capas de memoria, voces que se atreven a ocupar más espacio y momentos diseñados para quebrar la respiración.
Para conocer más detalles de esta tercera producción, conversamos con Dry Cleaning:
Empezaron el año con el lanzamiento este nuevo álbum, “Secret Love”, un disco muy diferente en comparación con los anteriores, siento que es más ambicioso, más emocional, y que los sentimientos son más personales. Cuéntenme sobre este.
Sí, me alegra que lo sientas así. Nosotros también lo creemos. Estamos muy orgullosos del álbum. Creo que hubo un período de composición más largo esta vez y eso permitió que las canciones crecieran más. Entonces, cuando llegamos al estudio, muchas de ellas ya estaban completamente escritas, al menos en su estructura.
En discos anteriores trabajábamos desde maquetas más básicas, todavía seguíamos escribiendo un poco en el estudio. En cambio, esta vez teníamos mucho más claro lo que teníamos entre manos. Además, Cate Le Bon, quien lo produjo, vino a Londres una semana y trabajamos juntos en un estudio. Afinamos muchas cosas y logramos estar en la misma sintonía mucho antes de viajar al estudio en Francia.
Todo el proceso de este álbum fue más estructurado, más lógico en cierta forma, eso ayudó a que, cuando finalmente entramos al estudio, pudiéramos concentrarnos en que las canciones funcionaran: qué instrumento necesitaba cada parte, qué textura hacía falta. Cuando todavía estás resolviendo la estructura de una canción, eso puede consumir mucho tiempo porque la respuesta no siempre es evidente. Pero esta vez sentimos que podíamos profundizar en los sonidos y hacerlos realmente interesantes para nosotros.
Cate también puso mucho foco en lo emocional. Tiene un oído y una mente increíbles para el estudio. Entiende la música desde lo emocional. Cuando le enviamos muchas maquetas, a diferencia de otros productores con los que hablamos, ella nos respondió desde cómo la hacía sentir la música y hacia dónde veía que podía moverse el álbum, en distintas direcciones. Eso ayudó muchísimo.
Creo que es la primera vez que grabamos música y todos coincidimos en decir: “eso me hace llorar. Esa canción me hace llorar. Ese momento me hace llorar. Quiero que la gente llore en ese momento”.
¿Tú lloraste? Sí, ¿la escuchas ahora y lloras?
Sí, siempre. Porque la música es muy emocional, muy personal. Creo que todos tenemos un álbum favorito que nos conmueve y nos hace llorar. O cuando vas a un concierto y escuchas tu canción favorita, es inevitable emocionarse. Es algo muy especial, como este disco.
Sobre el álbum y los conciertos: creo que el concepto es muy especial, muy emocional y personal. ¿Cómo trabajan eso en términos de instrumentos y producción? Porque siento que hay muchos detalles distintos en el disco.
Siempre quisimos hacer discos que sonaran así. Cuando haces tu primer álbum, y quizás también el segundo, trabajábamos con un productor que prefería mantenerlo más crudo. Le gustaban las capas mínimas, que se escuchara el sonido de una banda tocando en una sala. Eso está muy bien, porque te prepara para luego avanzar hacia discos más producidos, donde usas el estudio como un instrumento.
Eso fue lo que pasó con cate en “Secret Love”. Ya habíamos hecho el sonido de banda en vivo en una sala, y queríamos pasar al siguiente nivel: ¿cómo crear detalle? Incluso hay canciones donde no tocamos nuestros instrumentos habituales, simplemente tomamos otra cosa y agregamos algo distinto. También cantamos más, algo que no habíamos hecho antes. Fue aprovechar la oportunidad.
Queríamos hacer algo que no fuera necesariamente un típico disco pop —y cuando digo pop no me refiero al género— sino un viaje accesible y disfrutable, donde cada canción fuera un pequeño recorrido propio.
Cuando conocimos a Cate, ella dijo que las maquetas le sonaban como caminar por una ciudad. Entonces, si tomas esa imagen, tiene sentido que cada canción tenga sus propias características, pequeñas firmas sonoras, como si fueran distintos barrios de una ciudad.
Siempre habíamos explorado distintos géneros, pero el sonido general era similar. Kate fue muy buena en el estudio en ese sentido. Confiaba en nosotros para decidir si una toma estaba bien, mientras ella experimentaba con efectos y modificaba sonidos para ver hasta dónde podíamos llevar las ideas. Fue muy emocionante. Todos trabajábamos en distintas salas al mismo tiempo.
¿Tienen un “amor secreto”?
Sí, de hecho sí. No debería decirlo. Pero, a finales del año pasado, antes de que saliera el disco, nos encontrábamos con personas de la industria musical que nos decían en voz baja: “he escuchado Secret Love. Es increíble”. Lo decían como si fuera un secreto, aunque se los habíamos enviado oficialmente. Fue divertido hablar del álbum como si realmente fuera un secreto.
¿Cómo ven esta experiencia en comparación con los discos anteriores? ¿Sienten que hay una evolución como músicos, en lo artístico y en las letras?
Algo que he disfrutado mucho es que hemos recibido muchos comentarios positivos, no solo sobre el álbum, sino sobre el recorrido de la banda. Desde los EP hasta el primer y segundo disco, hemos ido abriendo más puertas, ampliando nuestro alcance y nuestra paleta musical. Este álbum abre todavía más posibilidades. Ahora sentimos que podemos hacer muchas cosas distintas en el próximo disco: podría ser algo más minimalista o algo más intenso, incluso cercano al house. Podemos ir en muchas direcciones, y eso me hace muy feliz.
¿Creen que este disco representa un paso importante en la historia de la banda?
Es nuestro tercer álbum, y ya llegar a un tercero es una suerte, especialmente hoy en día. Es un paso importante, fuimos muy específicos en querer trabajar con un nuevo productor, grabar maquetas en distintos lugares antes de decidir dónde hacer el disco. Antes estábamos un poco “protegidos”: hicimos los primeros EP en un estudio y los primeros dos álbumes en otro, así que no conocíamos tanto el proceso.
Ahora somos más seguros en el estudio. Ya no tenía esos miedos constantes de “¿qué estoy haciendo?”. Esta vez fue más relajado: disfruta la experiencia, hazlo lo mejor posible y saca lo mejor de ti. Es un escalón hacia el siguiente disco, porque ahora sentimos que podemos tomar más riesgos.
Aunque llevaba 15 años siendo músico antes del primer álbum, no me di cuenta de lo inexperto que era en el estudio. He aprendido muchísimo sobre cómo funciona un estudio y cómo funcionan las grabaciones. Personas como Cate, que tienen ese “músculo de estudio” tan desarrollado, es una gran habilidad. Nosotros seguiremos mejorando con cada disco.
Para este año, ¿tienen planes de ir a Latinoamérica?
Por ahora el calendario incluye Europa, Reino Unido, Estados Unidos, luego una gira por Australia. Después algunos festivales en verano y luego hay un gran espacio en la agenda reservado para algún lugar. Esperamos que sea Latinoamérica.
La última vez la pasamos increíble, aunque fue muy breve. Nos encantaría volver, pero tiene que ser financieramente viable. La vez pasada, el show con Interpol en Ciudad de México hizo posible que fuéramos a Santiago y Buenos Aires. Ojalá podamos repetirlo.
El público en Latinoamérica es muy especial, muy apasionado.Nos encantaría volver. De verdad. Siempre estamos preguntando: “¿Cuándo vamos de nuevo?”. Ojalá sea este año.









